martes, 24 de noviembre de 2015

Te mereces.




Te mereces el coraje del loco 
que siempre apuesta por el sueño.

Te mereces autocalificarte como una persona hermosa,
física y mentalmente.

Te mereces creer que puedes, 
que estás capacitado. 
Lo estás.

Te mereces pensar que eres grande.
Lo eres.

Te mereces amarte 
más que a nadie en el mundo.

Te mereces mirarte al espejo 
contarte a ti mismo todo esto. 

Te mereces a alguien tan bueno y maravilloso 
como tú en la vida.

Te mereces lo mejor, y por eso, 
¡qué suerte tienes de tenerte!

Lástima que aquí no puedas dejarte ir 
para poder valorar lo que ya no tienes,
pues de hacerlo, 
nunca podrías regresar.

Quédate aquí por mí, 
que soy tú, 
que soy yo,
que soy la esperanza reencarnada.

Quédate aquí, contigo.

Quédate aquí, pero dile, 
dile a él que se calme. 

Que te deje respirar, 
que deje las palizas mentales.

Que ni tú ni nadie puede convivir con esto. 

Dile, dile, dile a él que si se quiere quedar que lo haga en silencio, 
que me abrace joder que me lo merezco.

Me merezco decirme que hasta aquí hemos llegado. 
Ni una maldita comparación más, 
ni una puta palabra de desprecio más en esta mente.

Y ahora corre, corre a joderle la vida a otro, que yo,
por todos los medios intentaré que no lo hagas.

Si puedo salvar mi vida, 
también puedo hacer que 
los demás salven la suya.

Te mereces dejar de naufragar en sus redes del "eres"
porque tú no eres. Al menos no lo que él te diga. 

Eres luz, 
energía que bombea fuerte el camino.

¿Y qué más se puede pedir? ¿Libertad?

Ellos se personifican en ese "él", 
han conseguido introducirlo en tu cabeza 
para que te confundas. 

Pero te hemos calado amigo, 
sé que no eres yo aunque estés en mí. 

Porque yo me quiero y tú no lo haces si no soy 
como la sociedad dice que sea. 

Haces que mis aficiones se centren 
en agradar a los demás 
y así dejan de ser aficiones.

Me agradan a mí, 
que escribo como me apetece, 
leo cuando quiero 
y canto a mí manera. 
No necesito que me deprimas. 

Yo me gusto con mis puntos débiles 
y con los fuertes. 

Sé lo que soy, 
una persona auténtica. 

¿Te gustaría ser amigo de alguien como tú?
Y la respuesta es sí.

¿Por qué no serlo desde ya, 
sin estar en una persona externa? 

Te mereces a ti, íntegramente. 

Tú, eres una persona hermosa e inteligente, 
siempre, hagas lo que hagas. 
Digan lo que digan. 
Le pese a quién le pese.

Te mereces algo mejor, sin el "algo", 
el algo eres tú, 
que no es poco.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Inspiración.



De mis latidos naces vos,
alegoría bendita de la creación.
Arraigan consigo el vaivén impreciso,
el trote desmesurado, 
la cadena temporal que nos ata a la existencia,
el permanecer, 
el yo, aquí y ahora, 
en el mundo.

De mis latidos naces vos; 
pausada, profunda y rasgada. 
El teatro de la vida no podría ser otro que el de tu andar,
sutil, volátil a cada paso.

Cómo poder expresar con vanas palabras
el universo de tus caricias, 
de tu presencia, 
de tu poesía.

Cómo poder explicar que tú, 
con cada respiración que haces estando a mí lado,
has salvado a más vidas que a los gatos. 
Me has dado más alas que a todos los pájaros 
que mis mortales ojos han podido ver jamás.

Cómo poder explicar que de mis latidos naces vos,
y que yo, desfallezco de imaginarme solamente que te vas de aquí,
a alegrarle la vida a otro, 
a amenizársela de tal manera que respirar tenga sentido;
que el latir encuentre dueño; 
que el madrugar ya no sea tortuoso, 
si no un simple susurro al amanecer, 
clamando los eufóricos pájaros
que es un nuevo día, 
y que es hora de ponerse trabajar. 
¿En qué? 
En seguir plasmando los sueños que tu me das,
que son tan míos como tuyos, 
que son el reflejo de un corazón vivo,
de unas manos que no están cansadas 
de labrar la metafórica tierra que construye mi...

Mi casa, mi vida, mi yo, 
mi porvenir.