sábado, 29 de noviembre de 2014

Los títulos,a veces, sobran.


Tengo los recuerdos difusos,
ya no sé diferenciar qué es la realidad y qué no.
Te he imaginado tantas veces a mi lado,
tantas escenas,
tantos besos efímeros en mi consciencia,
tanta utopía en nuestras conversaciones,
tanta utopía de un tú y yo juntos.
Me cuesta despertarme y
verificar que no es así.

Pero ya sabes, podríamos probar.
Aquí no hay permanencias,
no hay tijeras para cortar ningunas alas,
ya que nosotros, siempre hemos sido de volar alto.
Solo hay caminos paralelos que se entrelazan en algún que otro rincón,
un par, o quizás más, de sentimientos
que nos calan un poco de vez en cuando.
Un buenos días trazando una leve sonrisa en tus labios,
un domingo lluvioso, abrazados,
viendo una película en tu sofá.
Una revolución constante.
Responder a tus sandeces con un"¡Qué tonto eres!"
disimulando, sin demasiado éxito,
mi estúpida sonrisa de enamorada.

Ya lo ves, no está tan mal la propuesta que te traigo.
Fírmame con la complicad de que no estamos solos en esto de la vida,
con un" ni te tengo" "ni me tienes" pero paradógicamente... nos tenemos.


lunes, 3 de noviembre de 2014

La noche de reyes.




-Javier, ¡Despierta! *niiiiiu niiiiiu* -sonaban las sirenas otra vez-. Y yo, soñoliento, con las legañas aún pegadas en los ojos. No tuve casi ni tiempo de ponerme las zapatillas y salir corriendo. Todos me esperaban abajo, incluso mi hermana que era la que más solía tardar eligiendo qué muñeca llevarse. Al final siempre elegía a Susana, así la llamaba ella, una muñequita de trapo con vestido azul y media sonrisa que le regalaron por su sexto cumpleaños.
Bajé las escaleras tan rápido como pude, tropezándome un poco al llegar a los últimos escalones -¡Los cordones Javier, los cordones!, me gritaba mi madre. Me los até y salimos corriendo hacia los refugios. ¡Cómo los odiaba! La oscuridad, los gritos, el calor asfixiante, el miedo. ¡Casi hubiera preferido que me hubiesen matado ahí afuera a la intemperie!
Llegamos y tomamos asiento, las paredes frías reconfortaban un poco. El olor a humedad era nauseabundo aunque, cuando llevabas un rato, te acostumbrabas. Afuera sonaban los misiles de los aviones y, pese a que estábamos bien protegidos, cada misil que colisionaba contra el suelo parecía impactar de lleno en mi cabeza. Aún tengo grabado ese sonido.
Allí me encontré a Lurdes, mi vecina. Ella iba a la escuela conmigo antes de que el conflicto empezase. La saludé en voz baja no queriendo romper la atmósfera caótica, envenenada por el miedo y las oraciones de las ancianas pidiendo clemencia al señor. Me devolvió el saludo algo ruborizada y con una sonrisa melancólica. Quizás añoraba los recreos jugando a la pelota en el patio del colegio. Yo también lo hacía.
Llevábamos ahí dentro una hora y parecía un siglo entero. Me puse a dibujar por las paredes de cemento, rasgándolas, con una piedra pequeñita. Dibujé una casa, de estas que hacen los niños pequeños, como lo era yo en aquel entonces, con un cuadrado y un triangulo encima. La chimenea la dejé para otra ocasión, me costaba demasiado rasgar la pared para hacer las ondulaciones del humo. Lurdes, imitándome, tomó otra piedra e intentó hacer un avión en la pared. Me reí de su dibujo porque no se parecía en nada a un avión. Ella, aparentando estar enfadada, se cruzó de brazos pero finalmente estalló también en una carcajada. ¿Qué haría yo sin mi Lurdes? Pronto lo descubriría.
Pues fue en la llamada noche de reyes cuando bombardearon las calles, antes de que tuviésemos tiempo de reaccionar. Tres niños, y entre ellos mi vecina, jugaban en la calle. La sangre alcanzó hasta la acera de mi casa. Nunca han sentido mis ojos tanto terror como cuando decidí asomarme a la ventana para ver qué había pasado. Brazos y trozos de carne por los suelos. Y pensar que alguno de esos trozos inertes, esparcidos, era Lurdes me descomponía. Yo creía que nada daba más miedo que una guerra, esta que presencié entre republicanos y sublevados, pues en cualquier momento podríamos morir. Pero fue Lurdes la que salió mal parada. Está muerta. Muerta.
El mayor miedo que he sentido en mis cuarenta años de vida fueron esos meses, tras su muerte. El pensar que nunca más la vería hacía que todo lo demás careciese de sentido. Y hoy, habiendo pasado 29 años desde que te arrebataron del mundo me has llevado a esta reflexión sobre lo frágil que es la vida humana. Un "no te vayas" sin tener la opción de decirte: quédate. Un "hoy te tengo y mañana nunca más podré saber de ti".

miércoles, 16 de abril de 2014

Dejemos entrar algunos rayos de sol.

Con la mano en el corazón te digo que podemos, podemos conseguirlo.¿El qué?- te preguntarás. El "todo"- te contestaré. Que si un hombre sin manos puede tocar un instrumento, una mujer sin piernas ganar una competición y un niño con deficiencia aprender un nuevo idioma, no esta todo perdido. Aun queda esperanza en el mundo. Que nada es fácil en la vida pero con constancia todo se consigue.
El "yo no valgo para esto" nunca fue una verdadera escusa para no alcanzar una meta, ninguna escusa es lo suficientemente buena como para frenar nuestro camino, para no seguir andando. No, no lo es.
Con la mano en el corazón te cuento que si hemos conseguido fabricar embarcaciones para surcar todas las aguas del planeta, máquinas aerodinámicas para volar de un continente a otro en cuestión de horas (sí, VOLAR), teléfonos donde tu voz puede ser escuchada en la otra parte del país en un abrir y cerrar de ojos, innovaciones en medicina (un pulmón puede ser sustituido cuando deja de funcionar por otro como si nuestro cuerpo solo se hubiese roto y necesitase una reparación, un cambio de piezas). Alucinante, ¿no se dan cuenta de lo GRANDIOSO que es el ser humano? ¿En serio no pueden verlo? La luna que vemos cada noche, rodeada de estrellas, ha conseguido tener huellas nuestras incrustadas.¡Lo hemos conseguido!
Y aun habiendo conseguido todos estos logros seguimos pensando que no podemos dominar nuestra vida, construir un mañana en el que nos sintamos bien con nosotros mismos ¿Qué clase de ingenuidad es esa? No necesitamos inventar máquinas para hacer algo importante, ni salvar vidas para ser unos superheroes. Basta con levantarnos, ponernos en pie y... comernos el mundo, da igual las circunstancias.  "Si la vida te cambia el guión, corrígele los acentos" Mantener una meta fija y luchar a más no poder por ella, esa es la verdadera clave de la vida. La positividad es fundamental para conseguirlo.
Con la mano en el corazón te insto a que JAMÁS te des por vencido. Eres grande, al igual que todo ser humano.  Solo se necesita voluntad, y es que ya lo dice el dicho; "¡si quieres, PUEDES!"

sábado, 22 de marzo de 2014

¿Quién eres?

Te seré sincero.
Soy un convicto que narra las noches
como si fuesen días.
Pese a estar encarcelado
soy más libre que muchos
de los que están ahí fuera,
los que pueden ver la luz del sol
y jugar con los charcos de la lluvia.
Los muros no pueden
cohibirme de libertad.
El pensamiento me da la llave
y yo... le abro la puerta.

¿Qué quién soy,
me preguntas?
El que hace magia
con las palabras
y puede usarlas a su antojo,
como un arma letal herirte
o como una primavera enamorarte.

viernes, 7 de febrero de 2014

Tu mirada te delata.


"Tu mirada te delata" me dices siempre
esbozando una sonrisa un tanto sarcástica.
Y no puedo evitar reírme.

Pero sí, tienes razón.
No sé mentir, o al menos, no sé mentirte.
Quizás me conozcas demasiado bien.

Ya sabes que no soy de prometer lunas
que luego no acabaré consiguiendo.
Soy más de prometer que no te prometeré nada
que no vaya a cumplir.

Y cómo el futuro es incierto nunca te haré promesas,
que a fin de cuentas, no valen para nada.

Ya sabes eso que dicen
"las palabras se las lleva el viento”, solo deja hechos.

Y es que "el movimiento se demuestra andando"
Por ello querida; andemos, caminemos, paseemos…
Llámalo como quieras, pero...
no sueltes mi mano.