lunes, 20 de abril de 2015

Carta de un suicida.


Si estás leyendo esto es que  he logrado reunir el suficiente valor para marcharme, en el sentido más estricto de la palabra. Lamento los tachones y la tinta expandida más de la cuenta en el papel por mis lágrimas, pero es difícil. Y más aun el comenzar esta conversación a sabiendas de que nunca escucharé una respuesta de tus labios.
Tal día de marzo como hoy, hace ocho años, estaba sentado en esta misma habitación desde dónde te escribo,viendo como bailaban las manecillas del reloj. ¿Qué por qué te menciono este 8 de marzo? Bueno, pues porque fue el día que decidí que yo también quería bailar al compás de la vida, ir un paso más allá, que el tiempo marcaría el ritmo sí, pero sería yo quien inventase la melodía. Por eso te llamé.
Y puedo jurar que no me arrepiento de nada desde entonces, ni si quiera de los crímenes que me has hecho cometer. ¿Recuerdas la cancioncilla de los siete pecados capitales? "Matar al tiempo nunca me supo tan bien,robar sonrisas siempre por doquier,..." Es una tontería pero hace un rato se me vino a la cabeza y empecé a tararearla. Sé que te la enseñaron de niña y quizás por eso me guste más aun, te devuelve a esa pureza, a esos inicios sin cicatrices, a una masa sin molde aun. 
Creo que estoy alargando más de la cuenta este final, intentaré ir al grano aunque son mis sentimientos en estado puro los que están ahora en mi mente, quizás haga alguna divagación más a lo largo de la carta. Seguimos.
Volviendo al tema, he amado cada día desde que di el paso de decirte: quiero estar contigo. Pero ahora habiendo rozado con las yemas de los dedos la panacea de tenerte, no puedo permitir vivir en un mundo en el que no estén tus besos, en el que no haya ensaladas con ese toque de orégano, en el que no pueda acariciarte por la noche y no pueda sostenerte la mirada hasta el infinito. No puedo . Me niego a vivir en un mundo sin ti.
La llama del amor se apagó por quererla cuidar más de la cuenta. La regamos para que creciera más y más. Pobres ingenuos avariciosos. No nos dimos cuenta de que el agua iba debilitando la hoguera, paulatinamente, que tanto tiempo mantuvimos incandescente. 
Las cosas estallan, hoy tanto y mañana cenizas por el suelo, por eso he de irme. Te doy las gracias por estos maravillosos años pero no volveré por estas tierras. 
Si has conseguido llegar hasta el final de esta carta, felicidades, significa que acabamos de empezar otra etapa de nuestras vidas, independientes, pero al fin y al cabo, otra etapa. 
¡Suerte en cada paso!
Cuídate amor, sin rencores. -Siempre tuyo, aunque ahora sea sin ti- 

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